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Comparativa Mercedes-Benz Citan Combi 109 CDI – Volkwagen Caddy Comfortline Maxi 2.0 TDI

Comparativa Mercedes-Benz Volkwagen Comparativa Mercedes-Benz Volkwagen Noticias de furgonetas

Un alemán de pura cepa y otro nacionalizado, pero de origen francés, o lo que es lo mismo, la conocida Volkswagen Caddy y la última en llegar, la Mercedes Benz Citan, proponen sólidos argumentos para intentar convertirse en referencias del segmento de los derivados compactos.

 Mucho ha cambiado este tipo de vehículos en los últimos años. Antes eran vistos como auténticas furgonetas con una segunda e incluso una tercera fila de asientos, pero que no iban mucho más allá, pues poco se hacía “por los pasajeros” desde el punto de vista del confort, además de que el equipamiento de seguridad era el imprescindible en cada momento.

 Afortunadamente, con el desarrollo de la industria automovilística estos llamados comerciales han venido creciendo tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo, asemejándose mucho más a lo que ofrecen los movovolúmenes actuales que a lo que entendemos por un vehículo profesional: gran oferta mecánica, un equipamiento de primer nivel y sobre todo una gran funcionalidad merced a multitud de variantes todas ellas configurables prácticamente al gusto del consumidor.

 

Mercedes Benz Citan

 

Grandes posibilidades

Un buen ejemplo de lo apuntado lo tenemos con los dos modelos que presentamos. El primero de ellos, todo un veterano en este segmento como es la Caddy, cuya gama sin embargo no ha dejado de crecer en el tiempo; innumerables posibilidades mecánicas -dos gasolina de 86 y 105 CV, cuatro diesel de 75, 102, 110 y 140 CV, un ecofuel de 109 CV y un bifuel de 102 CV-, variantes con dos y tres filas de asientos con dos longitudes de carrocería –no podemos olvidarnos de las versiones furgón-, cambios manuales o automáticos DSG, tracción al tren delantero o integral 4Motion, paquete BlueMotion con Start & Stop (574 €),…, en definitiva, un sinfín de posibilidades –a lo que hay que sumar el equipamiento, insuperable- a las que de momento no llega la nueva Citan.

 Y es que Mercedes ha comenzado su “aventura” en este segmento de la mano de Renault y todavía hoy no ha personalizado esta novedosa gama, en tanto que por el momento, ésta gira alrededor de lo que propone hasta ahora la serie Kangoo, de la que toma cadena cinemática, gran parte del diseño, configuraciones e incluso buena parte de las soluciones de equipamiento.

 A buen seguro que conociendo a la marca de la estrella, con el paso de los meses, y a medida que compruebe la respuesta del mercado a este producto recién aterrizado, irá incrementando la oferta desde todos los puntos de vista.

 

Volkswagen Caddy

 

Opciones diferencias

Por el momento nos tenemos que conformar con una serie de sugiere un motor de gasolina de 114 CV y tres diesel de 75, 90 y 110 CV, cambio manual de cinco marchas, tres longitudes y versiones para pasajeros y furgón.

 En este caso, nos encontramos ante una variante Combi con dos filas de asientos, longitud intermedia (4.321 mm) y propulsor Euro 5 de 90 CV que entregaba una potencia de 200 Nm a partir de las 1.750 vueltas. Además, señalar como dato relevante que el paquete BlueEFFICIENCY con Start & Stop (320 €) formaba parte del equipamiento del vehículo.

 Enfrente, la Caddy respondía a la denominación Maxi (4.876 mm) y venía conformada con tres filas de asientos en disposición 2+3+3. Como propulsor, el más poderoso de todos ellos, el 2.0 TDI de 140 CV con cambio manual de 6 velocidades y también el sistema de parada y arrancada automático presente a través del paquete BlueMotion.

 En realidad dos modelos bien diferentes en cuanto a conformación y prestaciones, pero como ya hemos explicado alguna vez, no siempre podemos casar nuestras pretensiones con las fechas.

 En cualquier caso, tanto la Mercedes como la Volkswagen responden perfectamente a lo que se esperaba de dos vehículos de su categoría. Comenzando por el vehículo más reciente, la Citan, destacar que se trata de una versión que a pesar su tamaño compacto -recordemos, 4,32 metros-, es capaz de acoger cómodamente a cinco pasajeros, y dejar un espacio más que aceptable para un maletero que en orden de marcha ofrece hasta 700 litros de capacidad gracias a un fondo de prácticamente un metro, por una anchura de 1,21 metros. Capacidad que puede llegar hasta los 3 m3 plegando la fila posterior –también se puede partir por partes en caso de necesidad-, quedando entonces una longitud libre de 1,53 metros.

 Por lo que respecta a la Caddy, el algo más de medio metro de diferencia con la Citan en cuanto a longitud tiene fiel reflejo en la habitabilidad: tres filas de asientos, con una tercera que puede dar cabida perfectamente a dos adultos, si bien tampoco es que esté pensada especialmente para grandes kilometrajes, pues tampoco estamos ante una Multivan. Así y todo, no resulta especialmente incómoda.

 En este caso el maletero puede dar mucho de sí, en tanto que la butaca posterior se puede retirar por completo fácilmente –eso sí, pesa lo suyo-, para ganar un espacio adicional por ejemplo cuando tenemos que realizar largos viajes con “la familia a cuestas”. Pero también podemos plegar la segunda, quedando una zona de carga de 1,82 metros de longitud.

 

Comparativa Caddy vs Citán

 

Todo lo hacen bien

Entrando a valorar el apartado mecánico y el comportamiento de estos vehículos una vez en marcha, lo primero que tenemos que destacar es que la mecánica de 90 CV que montaba la Citan sobresale por prestar un excelente rendimiento desde el mismo momento en el que nos ponemos en circulación, con una buena respuesta a nuestra demanda, firme y decidida a pesar de que su máximo empuje se alcanza a partir de las 1.700 vueltas.

 Lo bueno es que esta fuerza se hace presente hasta las 3.000 rpm, lo que nos permite ganar una gran agilidad rápidamente. Eso sí, muy bien le habría venido una sexta relación para que el motor trabajase más desahogado y la rumorosidad a altas velocidades fuera algo menor.

 Así y todo, el consumo no se dispara en ningún caso, con medias de poco más de seis litros en autopista, cinco en ciclo interurbano y todo tipo de carreteras secundarias y unos más que interesantes 5,63 litros en ciudad, escenario en el que el sistema Start & Stop influye de manera decisiva a la hora de alcanzar un gasto tan contenido.

 En relación a la Caddy, los 140 CV que entregaba su motor, le hacían moverse con una agilidad muy acusada, haciéndose muy presentes los 320 Nm de par desde las poco más de 1.500 revoluciones. Además, el cambio de seis relaciones que incorporaba ofrecía una gran respuesta –rápida y directa- a pesar de no tratarse del excelente DGS automatizado. Esta perfecta simbiosis tiene su reflejo en el devenir a altas velocidades, en tanto que la marcha siempre es muy suave y nada forzada. Además siempre se guarda unos caballos extra para posibilitar que el vehículo afronte todo tipo de situaciones –por ejemplo, cuando circulamos por carreteras con grandes desniveles y a plena carga- con total solvencia. Ni que decir tiene que la calidad de rodadura es de los mejor en este tipo de vehículo, con una configuración de ambos ejes que permite un tránsito sin notar apenas filtraciones desde el exterior.

 Por lo demás, se trata de dos vehículos muy equipados, con numerosas opciones en ambos casos -destaca el sistema de aparcamiento automático de la Caddy- y que gracias al Plan PIMA Aire pueden beneficiarse de importantes descuentos.

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