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Prueba Volkswagen Transporter Multimedia BGO

 

Volkswagen T5 furgón 102 CV

Dentro de la amplitud de gama que propone la nueva T5, destaca la Transporter de nuestra prueba como vehículo de acceso a una serie que cuenta con “todo” para no dejar impasible al profesional, comenzando por un motor de rendimiento más que probado y un equipamiento de seguridad de serie inmejorable.

A todo esto, conviene recordar que en el último tercio del año pasado recibió una actualización que no por liviana deja de merecer nuestra atención. Y es que se retocaron los faros y algunos elementos del interior, como volante, grafía del cuadro de instrumentos o tapizados de los asientos. También merece mención el nuevo display central, que además de recoger la información del ordenador también incluye un indicador de la marcha que llevamos en cada momento, informándonos una pequeña flecha del instante más oportuno para el cambio en función de la presión que ejerzamos sobre el pedal del acelerador –normalmente se produce alrededor de las 1.900 vueltas-, particularidad que por otro lado se traducirá en un menor consumo en base a una utilización del motor a unos regímenes que en ningún caso determinarán un funcionamiento forzado del mismo.

Pero es que los nuevos propulsores que equipa la serie T5 también destacan por su bajo impacto sonoro. El hecho de apostar por un bloque turbodiésel de inyección directa y no por la gestión inyector bomba influye positivamente en este sentido. Igualmente, tiene un papel decisivo en la forma de mostrar la fuerza que guarda dentro de sí, pues ahora es más directa y se muestra a un menor régimen, lo que es de agradecer en multitud de circunstancias.

Interior Volkswagen T5

 

Ante todo, cumplidor

Esto es algo que se hace extensible a la totalidad de motores que monta en este caso el Transporter, como el que escondía bajo el capó nuestra unidad de pruebas, un 102 CV con un par máximo de 250 Nm y un cambio manual de cinco relaciones que sorprende por su buena puesta en escena incluso cargado con más de 400 kilos y por los números que es capaz de mostrar cronómetro en mano ante nuestra demanda en ejercicios relacionados con las aceleraciones o las recuperaciones.

Decíamos que una de las virtudes de esta bancada tiene que ver con su empuje ya desde bastante abajo –alrededor de las 1.600 vueltas muestra una gran parte de su potencial-, determinación que viene acompañada por una serie de ayudas electrónicas, como el sistema de arrancada en pendiente o el control de tracción ASR, que nos permite iniciar la marcha de forma totalmente segura y con el mayor control sobre vehículo en cualquier tipo de firme, incluso sobre asfaltos sucios de gravilla o arenilla y con cierto desnivel –las ruedas no patinan en ningún momento-, haciendo perfectamente su trabajo en estas circunstancias ambos sistemas.

Luego, todo lo que sea ir ganando velocidad y agilidad lo hace una manera firme y decidida, teniendo en cuenta que el motor apenas pierde potencial durante un espectro de la banda del cuentavueltas que va hasta las 2.500 revoluciones. Llegados a este punto, la Transporter ya ha alcanzado la suficiente viveza para poder mantener un ritmo alegre sin el menor problema. En este sentido, el cambio tiene una influencia decisiva en la manera de entregar la potencia por parte del propulsor, pues gracias a su rapidez de reacciones, dicha entrega se produce de una manera muy directa. Ya con la segunda velocidad –la primera es bastante corta-, el vehículo toma el suficiente impulso para ganar ese brío necesario que hará que la mecánica nunca se quede sin fuerza, no produciéndose a partir de aquí pérdidas de potencia muy acusadas a medida que vamos subiendo de relación.

Una vez alcanzada la cadencia ideal, la podremos mantener sin aparente esfuerzo, y eso que la transmisión únicamente cuenta con 5 marchas. Así y todo, podemos circular a 120 km/h con la quinta velocidad engranada sin que el tacómetro marque más de 2.600 rpm, quedando todavía margen para “forzar la máquina” en caso de ser necesario. Especialmente llamativo resulta el hecho de que la rumorosidad percibida en el interior sea bastante baja en comparación con los anteriores motores, debido a los ajustes que se han realizado en el bloque motor al cambiar la gestión del mismo.

T5 furgón en carretera

También es de destacar el contenido gasto de combustible que sugiere la Volkswagen Transporter, por lo menos en lo que respecta a la motorización que tuvimos ocasión de calibrar, con poco más de 7 litros a los 100 kilómetros de consumo medio.

 

 

(c) fotos: Juan Caraballo

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